Esta es la segunda parte de:  LA RELACIÓN ENTRE RESPIRABILIDAD Y EFICACIA


Como mencionamos en nuestro artículo anterior: Solo necesitas apagar una cerilla con tu mascarilla higiénica puesta para comprobar…. nada.

Recordemos que los dos requisitos a los que nos remite la norma para mascarillas higiénicas son la Eficacia de Filtración Bacteriana (BFE, expresada en %) y respirabilidad (expresada como Presión diferencial en Pa/cm2). Ambos requisitos se ensayan de acuerdo a la norma UNE-EN 14683:2019+AC:2019, y se definen según esta como:

-BFE: eficacia de filtración bacteriana, Eficacia del (de los) material(es) de la mascarilla higiénica como una barrera frente a la penetración bacteriana.

-Presión diferencial: Permeabilidad al aire de la mascarilla, medida por determinación de la diferencia de presión a través de la mascarilla en condiciones especificadas del flujo, temperatura y humedad del aire.

Además, cabría especificar que la respirabilidad de la mascarilla, expresada como presión diferencial, debe interpretarse en valores decrecientes, como si se tratara de una resistencia a la respiración, siendo mejor la respirabilidad cuanto más bajos sean los valores de presión diferencial (por tanto, de resistencia al flujo del aire).

Surge, tras aclarar lo relativo a la BFE en nuestra anterior entrada de blog una tercera pregunta: ¿Qué relación existe entre la eficacia de la mascarilla y la prueba de la cerilla?

Hay relación, pero no es lineal ni evidente. Digamos que el buen usuario que se entretiene en apagar una cerilla con una mascarilla que dispone de certificaciones está comprobando si le causará mayor o menor fatiga llevarla o si le agobiará antes o después.


Aquí todo lo que debes saber sobre las mascarillas reutilizables ¿Son eficaces? 


La respirabilidad valora la resistencia de la mascarilla a la penetración de un chorro de aire, con unas condiciones de presión, temperatura y humedad controladas. Ahora podemos dar una respuesta contundente a la teoría conspiranoica de la cerilla: el aire, es un gas, mientras que los aerosoles o las bacterias, son sólidos y/o líquidos.

No podemos a priori establecer una relación directa entre la facilidad de penetración de un flujo de aire y la eficacia de filtración bacteriana. Si bien a más aire la intuición nos dice que menor filtración, puede ser que la propia construcción de la mascarilla busque, como no puede ser de otro modo, el confort del individuo y su máxima seguridad. Es por esto que no se mide solo el valor de la respirabilidad, sino uno enfocado a evaluar la eficacia de filtración de la mascarilla.

Por concretar: una mascarilla con 100 poros cilíndricos de 3 micras de diámetro dejaría pasar la misma cantidad de aire que una mascarilla con 1 poro cilíndrico de 30 micras de diámetro (misma respirabilidad). Sin embargo, la primera filtraría toda partícula superior a 3 micras de diámetro, pero la segunda permitiría el paso a todas las partículas de menos de 30 micras de diámetro. De hecho, una mascarilla con 100 poros cilíndricos de 3 micras tendría una respirabilidad mucho peor que una mascarilla con 10 macroporos de 30 micras y 90 de 3 micras, sin embargo la barrera de filtración de la segunda sería ridícula frente a la primera.

 

Conseguir equilibrar la eficacia de filtración y la respirabilidad es lo que ha permitido que unos fabricantes y otros se diferencien en el mercado actual de mascarillas higiénicas reutilizables.

 

Nosotros hemos conseguido barreras de filtración dentro de la norma, con BFE superior a 90% tras 5 ciclos de lavado en las mascarillas en todas nuestras mascarillas SLIMIT y extremadamente altas tras varios ciclos de lavado:

-BFE superior a 90% tras 10 ciclos de lavado en el caso de nuestras mascarillas SLIMIT y SLIMIT print.

-BFE superior a 70% tras 50 ciclos de lavado en el caso de nuestras mascarillas SLIMIT y SLIMIT print.

-BFE superior a 85% tras 100 ciclos de lavado en el caso de nuestras mascarillas SLIMIT Comfort.

 

Y todo esto con unos valores de respirabilidad muy por debajo del máximo que indica la norma (60 Pa/cm2). Es decir, nuestra apuesta siempre ha sido la protección y la comodidad, pero no la una sin la otra.

 

Por último hablar de la gran solicitada: la pinza nasal para ajustar la mascarilla a la nariz. Pues bien, es opcional y la norma UNE0065 lo deja como accesorio (prácticamente no lo menciona). Nuestras mascarillas no lo tienen y además, en nuestra opinión, complica la confección y da problemas de lavado, incluso de integridad de la mascarilla (podría haber perforaciones o enganche y la mascarilla perdería su efecto).